A veces negra, a veces color rosa

A veces negra, a veces color rosa

Divorciarse no es pasar vergüenza. De hecho, muchas veces es un paso más hacia la felicidad de una persona. Puede sonar radical, pero la verdad es que así es la vida de caprichosa, a veces negra, a veces color rosa…

Si leíste el post sobre mi viaje en crucero por el Caribe, ya debes saber que soy hija de padres divorciados. Y sino, te acabas de enterar igualmente. Es un dato sobre mi vida que estoy más que abierta a compartir, y es porque aunque fue una etapa muy difícil, ya fue superada, y no lo desearía de ninguna otra forma.

Estoy a punto de ponerme muy personal, así que ya te puedes imaginar lo importante que es para mi que a través de mi experiencia, quizás puedas lidiar con la tuya con una mirada más optimista.

Siempre que hago esta historia comienzo cuando me fui como monitora de un campamento en el año 2014 a Barahona por tres semanas, llamado Platón Summer Camp, y mi hermano también fue, pero como acampante. En ese entonces yo tenía 14 años casi cumpliendo 15, y mi hermano menor tenía 13 acabados de cumplir. Esto está fuera del tema, pero todo el que me conoce sabe que vivo recomendando este campamento, una experiencia que me moldeó como persona y alimentó mi espíritu aventurero.

Volviendo a lo serio, cuando se acabó el campamento y volvimos a la capital en bus, el punto de reunión con los padres era el mismo de salida, en una bomba de gasolina. Llegamos, y recuerdo sentirme muy feliz, pues aunque había gozado, ya estaba cansada y quería llegar a mi camita. Mi papá y mi mamá fueron a buscarnos, y todo iba normal hasta el momento. Pero al momento de irnos, papi se fue por su lado, y Diego y yo nos fuimos con mami.

Pensé “okey, esto es raro”, y mi mamá corroboró mis pensamientos al montarnos en el carro y decirnos que papi estaba viviendo un tiempo en casa de mi abuela, y que eso se debía a una pelea, pero que no era nada grave, que iba a pasar. Admito que sentí mucho miedo en ese momento, pues podía escuchar la palabra divorcio acercándose, paso a paso.

Luego de eso solo recuerdo que mi hermano y yo nos turnábamos y dormíamos con mi mamá, y pasó un mes. Ya era evidente que no se trataba de algo temporal, sino que lo que pensaba que sería mi peor pesadilla se estaba haciendo realidad.

Fue muy duro la verdad. Recuerdo muchas noches pensando en mi cama sobre los momentos que compartíamos los cuatro, la mayoría cosas muy sencillas. Ir los domingos a desayunar a Buen Provecho, en las noches acostarnos los cuatro en una cama a ver televisión… cositas, momentos.

Dice el dicho que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, y creo que este ha sido el momento que más lo pude comprobar. Nunca más volverá a pasar esto, aquello… es casi como si alguien hubiera muerto, en este caso, mi familia.

Pasaron meses, y la verdad es que mis padres trataron de hacer el proceso lo menos traumático posible. Al principio, mi padre iba las veces que quisiera en la semana a mi casa, y se sentaba con nosotros a hablar disparates. Ya luego de un tiempo se mudó a su propia casa, y teníamos dónde quedarnos a dormir con él.

Pasaron más meses, y ya mi mamá introducía a la familia a un “amigo” suyo. Salíamos a comer y a cenar a cada rato, y ya la cosa era medio evidente. Pero lo pude comprobar con mi hermanastra, Alanna, cuando un día estábamos bañándonos en la playa, y llegó el tema de nuestros padres. Dijimos lo que nadie había dicho en voz alta, “¡Nuestros padres están juntos!”, y recuerdo que nos reímos y estábamos emocionadas porque íbamos a ser hermanastras. No sabía en el lío que me estaba metiendo…

Relax, es mentira, la verdad es que me siento muy contenta con las dos familias que tengo ahora. Tengo a mi mamá, hermano (de padre y madre), padrastro, hermanastro y hermanastra, y del otro lado a mi papá, madrastra y hermanito. Pasé de tener una familia de cuatro a tener dos con miembros añadidos, así que se puede decir que el amor se multiplicó, y dar y recibir amor extra nunca puede ser negativo.

Este post va dirigido a todo el mundo, pero especialmente a los que tienen padres divorciados. Si bien es cierto que a veces puede ser difícil, siempre debes mirarle el lado bueno: tienes dos regalos para todo. Jajaja, es mentira, pero debes recordar que si tus padres tomaron esa decisión, que seguro no fue fácil para ellos tampoco, es porque se sienten más felices de esa forma, y tú deberías también.

Esto también va para ti, padre o madre divorciado, que a veces quizás te puedas sentir culpable o que le estás haciendo daño a tu hijo, pero debes recordar que uno recibe las vibras del ambiente donde se desenvuelve, y si te sientes mejor así, pues vas bien. Además, lo mejor de todo es que el tiempo pasa y que las heridas van sanando, porque no hay mal que dure 100 años.

Y por último, esto va para los que tienen su familia completa. Te felicito, seguro no ha sido fácil llegar hasta aquí, pues en el camino se han presentado muchas discusiones, momentos de tensión… debo admitir que lo único que envidio de ustedes es no tener que armar un bulto para dormir de un día para otro, jajajaja. Pero después… mi familia está completa también, así que estamos todos felices.

Así es como yo lo veo… ¿Cómo lo ves tú?

4 comentarios sobre “A veces negra, a veces color rosa

  1. Eres demasiado madura para tu edad,te felicito,has logrado muy a tiempo ,lo q para otro tarda mucho o quizás nunca llega, siempre yo te vi una niña muy centrada,,así es como yo lo veo 😎

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